Despacho en tiempo real
Creas rutas, repartes pedidos entre riders y reordenas el recorrido arrastrando. Cada cambio aparece en el móvil de quien lo tiene que hacer, sin llamadas ni mensajes.
Beta privada
Rodago es la plataforma de despacho para empresas de mensajería en bici. El dispatcher planifica, asigna y optimiza las rutas desde el panel; cada rider las ejecuta parada a parada desde el móvil. La misma información, en las dos pantallas, en tiempo real.
Qué resuelve
La operativa de una empresa de bicimensajería suele vivir en una hoja de cálculo, un grupo de mensajería y la cabeza del que despacha. Rodago junta las tres cosas: qué hay que llevar, quién lo lleva, por dónde va y qué pasó con cada entrega.
Creas rutas, repartes pedidos entre riders y reordenas el recorrido arrastrando. Cada cambio aparece en el móvil de quien lo tiene que hacer, sin llamadas ni mensajes.
El rider trabaja sobre el mapa, con una parada a la vez: la dirección, el contacto, qué lleva y los botones de llegué, recogido y entregado. Se instala en el teléfono.
Todas las paradas del día sobre el plano, con el color por tipo y el mismo número de parada para los dos. Preguntar «¿dónde estás?» deja de ser necesario.
Recogidas y entregas múltiples, ventanas horarias comprometidas, pedidos programados y recurrentes, productos por parada y precio por zona o escrito a mano.
Cómo funciona
El pedido avanza solo por sus estados —pendiente, asignado, en el sitio, recogido, en camino, entregado— y se cierra cuando se cierran sus paradas, no cuando alguien se acuerda de marcarlo.
Das de alta los pedidos —o se generan solos desde una plantilla recurrente— con su día de servicio y su franja horaria. El calendario marca en rojo lo que todavía no ha ruteado nadie.
Armas la ruta de cada rider desde el mapa o desde la semana. El optimizador propone el mejor orden de paradas respetando que cada entrega vaya después de su recogida; el arrastre manda después.
Sigue el recorrido en su móvil, traza hasta la siguiente parada y cierra cada una con foto. Al terminar, finaliza la ruta y esta queda archivada con el día, el número y su nombre.
El panel
Cuatro vistas de la misma jornada: el mapa para ejecutar, la cola para buscar, el calendario para planificar y las jornadas para saber con quién se cuenta.
Es la superficie de ejecución. Todas las paradas de la jornada sobre el plano, agrupadas por rider y por ruta, con filtros por día, por rider y por lo que falta rutear.
Todos los pedidos con su estado, su empresa, su precio y su día de servicio. Se filtra por lo que haga falta y se agrupa por día —incluido un filtro de atrasados que solo mira lo que sigue vivo.
La vista de planificación. Cada día se lee por color: rojo si hay trabajo que nadie ha ruteado, ámbar si quedó a medias, verde si se cerró. Desde una celda se crea un pedido con la fecha ya puesta.
Quién trabaja, qué día y en qué horario. Se planifican turnos por semana —en lote si son varios riders a la vez— y después se compara lo planificado con lo que de verdad se fichó.
En la calle
Pensada para usarse con una mano, en marcha y con guantes. No hay listados de pedidos ni menús: hay un recorrido, y la parada que toca ahora.
Su día, en cifras
Jornada, avance, ritmo y hora estimada de fin.
El recorrido
Las paradas en orden, con su franja comprometida.
La parada
Qué lleva, a quién y los botones para cerrarla.
No es una lista de direcciones: la app mide el día del rider mientras ocurre. Cuántas paradas ha cerrado, a qué ritmo, cuántos kilómetros de pedaleo le quedan por delante y qué le espera los próximos días.
Detalles
Un reparto sale bien casi siempre. Lo que distingue a una herramienta de una hoja de cálculo es qué pasa el resto de las veces.
Un paquete cambia de manos en un punto acordado, con acuse del que lo recibe. La cadena queda auditada y el pedido no pierde ni su identidad ni su precio.
Una parada se puede cerrar como fallida, con motivo. Cuenta como resuelta para el día, se marca en rojo en el mapa y el pedido queda señalado con incidencias.
La franja comprometida vive en cada parada, no en el pedido: una recogida de 8 a 9 puede tener entregas con horarios distintos, y cada una muestra el suyo.
La dirección se guarda partida —vía, número, planta, puerta— y cada empresa acumula su libreta: las que ya se usaron se ofrecen con sus coordenadas ya verificadas.
Tarifa automática por zona, peso, urgencia, festivo o lluvia; o el precio escrito por el dispatcher cuando el cliente tiene su propio acuerdo.
Una ruta finalizada conserva su día, su número y su rider tal como fueron. Se puede volver a abrir en el mapa para ver por dónde se fue.
Se está usando a diario en una operación real de bicimensajería en Barcelona. Todavía no hay alta pública: si ya tienes cuenta, entra por aquí.